Brille, Señor, tu rostro sobre nosotros (Mt 2,1-12)

Comments-Your Reply



Leave a Reply

Note: Any comments are permitted only because the site owner is letting you post, and any comments will be removed for any reason at the absolute discretion of the site owner.

Read More

Related Reading:

More tags:

“Nacido Jesús en Belén de Judea, en los días del rey Herodes, unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén, diciendo: ‘¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarlo’”. Este es el hecho que celebra la liturgia de este domingo. Nos muestra que, aunque Jesús haya nacido pobre y humilde, su nacimiento no permaneció oculto, sino que fue manifestado por medio de un prodigio: apareció una estrella en el cielo que anunciaba a esos hombres de pueblos lejanos de Oriente el nacimiento de un gran rey. El signo corresponde a un rey de condición divina, cuya soberanía supera el ámbito terrestre y abarca el cielo. Por eso los magos dicen: “Hemos venido a adorarlo”. La manifestación de una divinidad oculta recibe en griego el nombre de “epifanía”. El Evangelio de este domingo es el relato de una “epifanía” y así se ha llamado a este domingo desde los primeros siglos del cristianismo.

El relato nos informa sobre dos circunstancias que rodearon el nacimiento de Jesús: el lugar de su nacimiento fue Belén de Judea; el tiempo fue en los días del rey Herodes. Hemos dicho en otra ocasión que todo el primer capítulo de Mateo tiene la finalidad de demostrar que Jesús es “hijo de David”. Esto se ve confirmado también por su lugar de nacimiento. En efecto, Belén era la ciudad de David. Cuando Dios eligió a David como rey de Israel, mandó al profeta Samuel con esta orden: “Llena tu cuerno de aceite y vete. Voy a enviarte a Jesé, de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí” (1Sam 16,1). David fue ungido como rey hacia el año 1010 antes de Cristo. Reinó diez años en Hebrón; hacia el año 1000 a.C. tomó Jerusalén y desde allí reinó sobre las doce tribus de Israel unificadas bajo su mando hasta el año 970 a.C. Su reinado dejó un recuerdo de prosperidad y de unidad. Por eso Israel anhelaba un rey semejante a David y las promesas hechas por Dios a su pueblo confirmaban esta esperanza. Belén tenía que ser el lugar de nacimiento del rey esperado.

“Los días del rey Herodes” es una circunstancia más imprecisa y no tiene relación directa con las profecías sobre el “hijo de David”. Aquí, más que la ubicación temporal del hecho, interesa introducir a Herodes. Herodes el Grande –de quien se está hablando- reinó sobre Judea y sobre otras regiones de la Palestina desde el año 37 a.C. hasta el año 4 a.C. Debe llamar la atención que Herodes haya muerto 4 años antes de Cristo, en circunstancias que el Evangelio dice que Jesús nació cuando Herodes aún era rey. Sabemos que en la cronología que nos rige, según la cual acabamos de comenzar el año 2002, Jesús nació entre los años 6 y 4 antes de Cristo. Esto se debe a un error cometido por el monje Dionisio el Exiguo que en el siglo VI sustituyó la era cristiana a la era dioclesiana. La era dioclesiana ponía el punto de partida para el cómputo de los años en la fundación de la ciudad de Roma, considerada el hecho central de la historia. Pero en el siglo VI Roma había decaído y a ese hecho no se reconocía tanta importancia. Nadie diría hoy que la fundación de Roma fue el centro de la historia. Dionisio estableció el punto de partida en el verdadero centro de la historia, el nacimiento de Cristo, que veinte siglos después sigue siendo el hecho más relevante de la historia para un tercio de la humanidad. Pero él databa ese hecho divisorio del tiempo el 25 de diciembre del año 753 de la fundación de Roma. Estudios posteriores han demostrado que el nacimiento de Cristo fue al menos cuatro años antes, en todo caso cuando Herodes aún reinaba.

La mención de Herodes prepara el relato posterior. El nombre de Herodes debía sugerir a los lectores judeo-cristianos, a los cuales el Evangelio de Mateo está destinado, el ambiente de intriga y crueldad extrema que caracterizó a su reinado. Los lectores saben que Herodes está mintiendo cuando dice a los magos: “Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando lo encontréis, comunicadmelo, para ir también yo a adorarlo”. Es uno más de sus embustes.

A la pregunta de los magos sobre un “rey de los judíos” Herodes se sobresalta y con él toda Jerusalén. Herodes comprende que algo trascendente ha ocurrido; tiene el mérito de intuir que ese rey que ha nacido es el Cristo, el Mesías. Por eso, convocando a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, se informa sobre el lugar donde había de nacer el Cristo. La respuesta obvia es: Belén de Judea, porque así estaba escrito. Herodes cree que el niño que ha nacido es el Cristo; pero lo interpreta sólo en sentido político y teme que le arrebate su reinado. Por eso concibe el propósito de matarlo. No podrá hacerlo, porque los magos, después de encontrar al niño y cumplir su propósito de adorarlo, fueron advertidos en sueños que no volvieran donde Herodes.

La actitud de Herodes en incoherente. Da crédito al oráculo profético sobre el lugar de nacimiento del Cristo y a los signos que acompañan ese hecho, pero no da crédito a otros oráculos igualmente válidos: “Se yerguen los reyes de la tierra… conspiran contra Yahweh y contra su Ungido (Cristo)… El que se sienta en los cielos se sonríe, Yahweh se burla de ellos…” (Sal 2,2.4). Así se burló Dios de Herodes. En efecto, poco después Herodes murió y el niño escapó. Este niño es reconocido hoy como Rey del Universo por millones de hombres y mujeres.

Hace pocos días hemos celebrado el nacimiento del Niño Jesús. Al celebrar hoy la Epifanía rogamos a Dios que lo manifieste a nosotros como lo manifestó a los magos de Oriente para que también nosotros lo reconozcamos como nuestro Dios y Señor y  como el único que nos salva de la esclavitud del pecado y nos concede vivir en la libertad de los hijos de Dios.

+ Felipe Bacarreza Rodríguez
Obispo de Los Angeles (Chile)

Read full article: Leer mas (+)

Compate el articulo! Mandelo a tus amig@s!


Thank you for reading this post. You can now Leave A Comment (0) or Leave A Trackback.

Post Info

This entry was posted on Sunday, December 30th, 2007 and is filed under Meditación.

You can follow any responses to this entry through the Comments Feed. You can Leave A Comment, or A Trackback.



Previous Post: Santa Anisia »
Next Post: San Silvestre, Papa »
More tags:
This entry was posted on Sunday, December 30th, 2007 and is filed under Meditación.

You can follow any responses to this entry through the Comments Feed. You can Leave A Comment, or A Trackback.



Previous Post: Santa Anisia »
Next Post: San Silvestre, Papa »
Close
E-mail It